Epistemología del espacio abierto
como medio de comunicación y participacion


Alex García

“Espacio no es sólo lo visible, sino algo que abarca incluso lo invisible”. Derrida, entrevista 1994: Deconstrution and Visual Arts.
Concibiendo la forma en que el espacio contiene y cómo además se contiene en sí mismo, se abre al conocimiento y a diferentes concepciones, una muestra de que el espacio carece de una cualidad que se corresponde a algo aprensible. Así mismo las capacidades de concepciones e intentos de reducir sus cualidades pueden resultar poco certeras.
Una de las cualidades o “idealizaciones” (concepción) del espacio, es el sentido en que este es todo, y dentro de ese todo él (el espacio) se vuelve nada, es decir, si bien en el espacio se pueden ver insertos elementos, cosas, lugares... en este tambien se encuentra él mismo, es su forma apresada y no contenedora.
En un espacio puede haber “nada” y de esa forma sigue siendo espacio. Como puede ser un ente envolvedor, puede ser una forma apresada.
En el caso en que se señala al espacio como aquello inaprensible, se puede hablar de que en espacio nada se encuentra realmente concluido o perceptivamente apresado. El espacio muestra cualidades de doble dialéctica y se contrapone en una paradoja. Sin embargo, esto no quiere decir que el espacio tenga dos conceptos diferentes de parte y contraparte, pero en su etapa de deducción de cómo el espacio se nos presenta se denota y se refleja esta doble concepción: cómo todas las cosas nos señalan al espacio en al menos dos cualidades.
Estas cualidades a las que intento hacer énfasis es un referente a la misma teoría que hacía Bachelard en su libro La poética del espacio, en donde citando a Tardieu (op. cit., p. 34) señala: ¡Pero dentro, no mas fronteras!. De esta manera Bachelard denota que para que la filosofía haga un entendimiento de lo que es el espacio de dentro y de afuera, debe ésta introducirse hacia lo que es el Ser, así dice, el Ser del hombre es un ser desfijado. Toda expresión lo desfija. (Bachelard, la poética del espacio)
Atañendo esto al espacio, se abre una brecha entre lo que es un espacio circundante y lo que es un espacio apresado en la materia, y que incluso un solo espacio puede coincidir y aplicarse en ambas concepciones.
Discursivamente el espacio es un ente en donde “todo” se encuentra contenido, y a la vez existe un espacio seccionado donde se delimita por medio de la materia. Para esta problemática entonces habría que señalar a la materia como un complemento y ejemplificación del espacio; tanto un espacio circundante como un espacio apresado (materia).
Remitiéndonos nuevamente a la idea con que parte la disertación, señalada por Jacques Derrida, comprendemos el planteamiento de Espacio como algo imperceptible e inaprensible en su inicio. Este espacio no es solo un sistema de percepciones y materialización de lugares, conformados por cosas e intervención humana (construcciones, elementos funcionales, etc.). Derrida en esta frase concibe al “Espacio”, no a sus intervenciones y representaciones, o su delimitación y construcción de funcionalidades reflejadas del hombre.
Posteriormente, se agrega al espacio formas materiales y elementos que funcionan como fraccionamiento del Espacio no visible, y crea múltiples entidades que hacen del espacio algo visible.
El espacio se puede cualificar como una “nada” inaprensible, que contiene un todo delimitativo por diferentes idealizaciones del mismo. El hombre se apodera del espacio utilizando este como medio único, para Ser y Hacer.
Insertos en un espacio visible se percibe un sistema de cualidades agregadas al Espacio, que no conlleva un eje central ni tampoco es estático. Igualmente funciona en la concepción del Espacio inaprehendido, que no tiene un punto central y es totalmente dinámico.
Aquí es el punto donde se encuentra la doble dialéctica del espacio, donde se fusiona el exterior invisible y el interior visible (lo de dentro y lo de fuera). Estas dos partes no son ajenas una a la otra, son totalmente compatibles, y según su materialización; su parte visible, alcanza distintos niveles de relación entre estas dos concepciones. Hay que aclarar que no parte de dos espacios diferentes y ajenos entre sí, sino de un sintagma, en donde se encuentran un mismo ente con dos dialécticas.
¿Cómo interviene esta dialéctica del espacio como un medio de comunicación? Particularmente la materialización primera del espacio es de tipo funcional y de adaptación al ambiente; extensiones de necesidades. En la etapa siguiente el espacio comienza a ser un recipiente de contenidos significativos y discursivos en el que se interrelaciona el hombre y el espacio.
Así el hombre como ente generador de signos y lenguajes refleja en el espacio, con la integración de estos, un discurso o crea estructuras ancladas a significados que se asocian ya a lo que es un bagaje de experiencias e interconexiones de significados y metáforas simbólicas que el hombre se ha encargado de establecer a través de su historia.
Pero para hacer referencia concreta a como el espacio nos “comunica” y además se interconecta con nosotros, hay que dirigirnos al arte. En el arte se carga y se crean espacios puramente significantes, representaciones e interpretaciones de la realidad, utilizando formas simbólicas y referentes de ella. Un reflejo en el que se materializa un espacio en el cual comienza a generarse comunicación y dialéctica simbólico-interpretativa.
El problema fundamental del espacio en el arte, se hace mostrar en un elemento importante, la materia (lo visible) es la encargada de crear el espacio que comunica; el espacio es gracias a la materia que lo construye. Por otro lado, este espacio que se obtiene en el arte no es una estructura concluida, a pesar de que mantiene elementos a las que se le pudiera limitar.
Incluso no en todo arte se produce esta forma no limitada. Entonces hay que señalar al arte que se hace valer por medio del uso del Espacio y de la dialéctica que obtiene a través de la materia. Específicamente estaríamos hablando de la instalación y lo instalativo como forma no delimitada y apresada del espacio en el arte.
Las artes visuales se prestan a interpretaciones y re-presentaciones del espacio pero no usa ni interviene este como un medio para ser.
En la instalación nos encontramos en un sistema totalmente dialéctico en el cual se renueva a cada momento con su espectador, ya que la instalación crea un espacio, (con significantes y formas) pero no se concluye en sí mismo esta ahí a la espera de un usuario o espectador. (Josu Larrañaga, Instalación)
“No estoy seguro que el espacio este sometido a la mirada” así señala Derrida. Este uso del espacio como medio para crear dialéctica e interrelación lo hace ver como un medio comunicativo, pero no estrictamente de una comunicación estructurada y codificada universalmente, sino de lo que se puede ver como un espacio abierto, en el cual se da una relación con el espectador a través de diferentes sentidos que le permiten reflejar en él (el espectador) este sistema de significados y lenguajes.
Pero habría que revisar incluso la idea de instalación en su forma no concluida y abierta, porque no esencialmente en todos los casos de la instalación se muestra de forma abierta.
Aunque esta es una de las características generales por la que el arte se espacializó, para generar una interrelación donde el espectador fuese intervenido y a la vez él interviniera la obra, donde se conjugan y se vuelve homogéneo y necesario de una relación entre el espectador y la obra, para que este espacio se vea activado, y encuentre más que un receptor de signos en el espectador, sino que exista un complemento en el espectador, para que la obra se concluya en él.
Es un espacio creado totalmente para ser intervenido, y de allí es su finalidad. El espacio de la instalación requiere de un ente, en este caso el hombre, que ponga en funcionamiento este sistema dialéctico que se conjugó y materializó como un espacio de comunicación simbólico-interpretativo. Esa es una de las características más sobresalientes de la instalación, como nos mostraba Josu Larrañaga, cuando dice que la instalación es la búsqueda de integración del espacio y un usuario, uniéndolos, abordado por estructuras plásticas y elementos formados para una reinterpretación de lo real en donde una persona contempla ese “mundo” creado en función cíclica y de renovamiento en cada instancia, y con cada espectador que inetrviene en él.
No se puede limitar al espacio a lo apresado en la materia, incluso con esta presentación del espacio materializado, nos permitimos la creación de un medio, el cual siempre se conserva abierto a activaciónes metafóricas en las que se pudiera decir que se cumple por lo menos uno de sus ciclos con cada persona que lo interviene.



Epistemología del espacio abierto
como medio de construcción y participacion


Alfirio Mendoza

Lo poco que conocía del espacio, estaba relacionado con la teoría Gestalt, y siempre tuve claro que el todo difiere mucho de la suma de sus partes, más allá de los años cincuenta, dicha teoría comenzó explorar más allá de lo plano hacia lo tridimensional, creo que durante mi recorrido por esos estudios ocurrieron, sin saber, mis primeros ejercicios de deconstrucción.

Aunque Derrida nos explica la importancia de la relación espacio-tiempo y ser-tiempo, siento que la importancia de su discurso radica en la desestabilización que produce en las rígidas estructuras de los planteamientos filosóficos ortodoxos. Podría atreverme a sintetizar que lo que nos plantea es una estrategia, basada en la transdisciplinariedad, para revisar o disolver los cánones, tal vez sin proponer alternativas fácticas, pero sí como una invitación a la evolución, a la investigación y por sobre todo, a no dar nada por sentado, evolución basada en la decantación de los procesos originarios, a través de la epistemología y la dialéctica. Estas palabras del filósofo Michel Foucault, me ayudaron a entender un poco, al menos el qué de esta corriente: "Mi papel, y ésta es una palabra demasiado enfática, consiste en mostrar a la gente que son mucho más libre de lo que se sienten, que aceptan como verdad, como una evidencia, ciertos temas que ha sido construidos durante cierto momento de la historia, y que esa pretendida evidencia puede ser criticada y destruida". Tal vez el proceso o al menos una parte, podría resumirse en desarmar perspectivas. Al pretender abordar, transitar o intervenir un espacio, aplicaría entonces como principio, hacerlo desde diferentes perspectivas. La positivista por ejemplo, me daría un poco de racionalidad, apartando lo metafísico y manejando las variables del conocimiento, a través del análisis y la lógica.

La metáfora de la colonización, sería una interesante herramienta, sólo que el tenor y el fundamento cambiarían alternativamente, ya que en reiteradas ocasiones, dicho proceso me ha sucedido en forma recíproca, trabajando en el área cinematográfica que tanto menciona Derrida Esta metáfora en específico la utilizo ante un proyecto-espacio: “Cuando el refugio es seguro la tempestad es buena” La transdisciplinariedad (epistemología, filosofía, ciencia, por ejemplo), es una señal necesaria de participación de posturas diferentes a nivel de especialización, redundando más allá de la retórica del deber ser a priori o a posteriori, en resultados, que al menos para ese pequeño colectivo que se involucra en dichos procesos de participación o integración, ya será considerado satisfactorio, apelando de nuevo a que debería ser mayor que la suma de sus partes, y, al menos en teoría, mejor que un trabajo monodisciplinario. Comulgo con el antropólogo Marc Augé y su estudio de no-lugares, donde considera que: "...el ‘lugar’ es el espacio del que los hombres se han apropiado hace tiempo y por tanto donde se manifiestan relaciones entre naturaleza y cultura". Pero, en definitiva, siguiendo su discurso, el lugar entonces, estará siempre revestido de tiempo y por tanto de lenguaje.

Nuestra intimidad se relaciona en espacios, nuestra referencia de soledad, nuestros recuerdos, cito a Jules Supervielle: “El exceso de espacio nos asfixia mucho más que su escasez”, yo lo enunciaría en plural. Algunos consideran a la epistemología del espacio como el modo en que se construyen sus significados, y que se ha ido transformando más allá de las lecturas que uno u otro pueda darle, como el adentro y afuera, el abierto o cerrado, es decir, pensamientos, metáforas. Siento que ya no es suficiente manejarse bajo la relación espacio-tiempo, la relación podría ser espacio-tiempo-materia-lenguaje-metamensaje. Al participar en el espacio abierto, ya sea por deconstrucciónes o por el uso o intervención de formas, definimos la habitabilidad, lo estético, no sólo por la materia, sino básicamente en una adecuada administración de aquellos espacios que serán o no intervenidos u ocupados. Somos creadores de fronteras, de vínculos, de códigos para definir espacios, creamos paredes que dividen, puentes que unen, creamos recorridos, rutas táctiles, visuales, sensoriales, que definen, delimitan y ayudan a nuestro sistema de referencias a ubicarse en sus respectivos contextos.

Siendo éste un ensayo, más que un resumen de unas lecturas, me tomo la licencia de expresar como abordo, participo o interactúo con el espacio. Esta teoría la he manejado en los años que llevo en el área cinematográfica y me ha servido para relacionarme entre el espacio, la obra y el artista. La obra sería como un "lugar de encuentro" (en el cine, es la cámara), y el resultado estará supeditado a los resultados de los procesos que transcurran al ser registrados en la misma. Es llegar a un lugar con una idea, una pauta, hacer silencio, escuchar al espacio, sentirlo a través de un objetivo, percibir que le dice y a veces que le grita ese espacio a la cámara, luego replanteo una y otra vez la idea original, trasladando la cámara a través del espacio, como quien busca una mejor señal ajustando una antena, es decir, una óptima frecuencia de comunicación, de interacción. Luego viene la intervención de formas, la coreografía, el inicio, desarrollo y desenlace del plano, donde comienza y termina la la corta historia de un lugar de encuentro en íntima danza con el espacio.


 

Epistemología del espacio abierto
como medio de construcción y participación


Erika Estrada

El Espacio, es una término que se amolda a todas las concepciones, ya sean espacios matemáticos, espacios científicos, espacios cósmicos, espacios vitales, espacios arquitectónicos, espacios virtuales, espacios reales, espacio individuales, espacios sociales, espacios culturales, espacio emocionales, etc.
“Espacio no es solo lo visible, si no algo que abarca lo invisible; esto nos remite al texto sobre la ceguera (Mémories d’aveugle). Lo invisible, para mi, no es sin mas lo opuesto a la visión”. Jacques Derrida Las Artes del Espacio.

El estudio del espacio es el que invita a crear estructuras; que permitan tener una participación dentro de un mismo entorno, de manera individual y al mismo tiempo grupal, dando paso a la posibilidad de nuevos pensamiento, planteamientos y estructuras, que en un determinado momento o época fueron poco probables y debido a esta fusión y el aflorar de nuevas inquietudes, nos llevaron a la evolución de estas estructuras.
Es mediante el pensamiento que se logra una organización de ideas, las cuales van a permitir crear una teoría para luego concretarla en lo práctico, aunque en la acción no resulte totalmente como fue concebida en la teoría.
La amplitud del pensamiento, nos permite hacernos una diversidad de planteamientos para un determinado proyecto.
A medida que se va trabajando en estos planteamientos, van surgiendo otros secundarios, y es en ese transitar de darle forma al proyecto, es que surgen diferentes etapas, y en cada una de éstas se producen las reflexiones y vivencias, que van enriqueciendo esta idea que se tuvo en un principio, y se procede a buscar como puede ocupar un lugar en el espacio con sus estructuras.
En el texto de la Metáfora Arquitectónica de Jacques Derrida, plantea:
" No obstante, quizás pueda haber un camino de pensamiento, todavía por descubrir, que pertenecería al momento de concebir la arquitectura, al deseo, a la invención”. Jacques Derrida
En la estructuración de esta idea, interviene la creación de nuevos conceptos, que resultan necesarios para poder abrir el camino, entre lo existente y lo futuro, teniendo siempre conexión con las habilidades y los conocimientos.
Habilidades y conocimientos que vamos adquiriendo a través de las vivencias cotidianas, reflexiones del día a día, al observar el entorno que nos rodea, creando de esta manera diferentes visiones a la planteada originalmente, y permitiendo que en lo futuro se parta de estos conocimientos ya evolucionados dando paso a mejoras en todos los ámbitos.
Siendo así se puede partir de lo más ínfimo a lo más sublime, tomando en cuenta cada detalle, cada espacio, cada pensamiento, y emociones que se interconecten de una u otra manera a la idea.
En la medida que se va realizando este proceso, la obra va adquiriendo su carácter, su sello, que nos permite saber de quien es la obra aunque el artista esté ausente, ya que en ésta se logra un estilo totalmente personal que la distingue de las demás.
Este estilo se obtiene a través de la forma, de la composición y disposición de los objetos en el espacio, la utilización de diferentes simbologías, los colores y sus combinaciones, los materiales, el tema propuesto, el pensamiento y ánimo del artista, e incluso de la energía que impacta al observar la obra.
“Osorio percibe dos visiones en la epistemología: una externa y una interna yo entiendo la visión externa, comenta el autor, “como la consideración del contexto social y cultural en la actividad reflexiva acerca del conocimiento; y por la interna, los aspectos epistemológicos sin dicho contexto”. Osorio (1.988)
Estos conocimientos o conceptos nos permiten construir un espacio en donde podemos interactuar bajos diferentes enfoques, como lo es la monodisciplinariedad Multidisciplinariedad Interdisciplinariedad- y Transdisciplinariedad
La monodisciplinariedad: se maneja bajo el ámbito de una sola disciplina y donde se plantea un determinado paradigma, realizado por uno o varios investigadores.
La multidisciplinariedad: hay varios participantes de diversas disciplinas; al cual se le asigna una tarea, y un planificador que va a integrar todas las ideas, en una forma ordenada para no confundir al lector.
La Interdisciplinariedad: los participantes también son de diversas disciplinas, solo que aquí desde un principio todos los conceptos se van integrando ya que cada miembro trata de tener en cuenta los procedimientos del otro.
“El verdadero espíritu de la Transdisciplinariedad va mas allá de todo lo que prácticamente se esta haciendo, hasta el presente su meta o ideal no consiste solo en la unidad del conocimiento que es considerada como un medio, sino que camina hacia la transformación y hacia la creación de un nuevo arte de vivir. Por ello, la actitud transdisciplinar implica la puesta en práctica de una nueva visión transcultural, transnacional, transpolítica y transreligiosa (Congreso de Lucarno Suiza, 1997).
Esta transdisciplinariedad nos lleva a crear metalenguajes, que son los que nos van a permitir ir más allá de lo que esta planteado, dándonos una nueva visión para así comprender los enfoques y propuestas de los demás, siendo la transdisciplinariedad el medio para adaptarnos a nuevos cambios y mejorar la participación en ellos.
A medida que van surgiendo cambios en el mundo, empiezan a surgir nuevas situaciones y metalenguajes, así mismo la compresión de esto; es importante para poder habitar estos nuevos espacios, y poder interactuar dentro de ellos como entes individuales o grupales bien sea la necesidad planteada.

“Es lo que algunos autores (Snow 1.977; Prigogine; 1.986) han venido llamando la “Tercera Cultura”: es decir, “un medio donde pueda realizarse el diálogo indispensable entre los progresos realizados en el modelado matemático y la experiencia conceptual y practica de economistas, biólogos, sociólogos, demógrafos, médicos etc., que tratan de describir la sociedad humana en su complejidad” (Prigogine, p 39)”.
Todos estos conocimientos nos llevan así a crear nuevos espacios aunque parte de ellos se encuentran en nuestro pensamiento conciente o inconciente, permitiéndonos ir más allá de lo planteado a través de los nuevos lenguajes tanto auditivos, corporales, escritos y visuales que se crean para así poderlo construir, tomando encuenta los planteamientos de otros y poderlos adaptar al nuestro a través de los metalenguajes.
Permitiéndonos ir mas allá de lo establecido, para establecer nuevas pautas, sin dejar de tomar en cuenta que cada ente por si mismo posee un espacio que a su vez forma parte de un espacio en conjunto, dichos espacios están conformados por diferentes ámbitos (político, social, religioso, cultural, científico, artístico etc.) todos en una constante evolución rompiendo paradigmas, en un mundo que avanza aceleradamente y exige la asimilación de los conocimientos existentes para dar paso a otros que permitan entender y seguir avanzando, de esta manera emergen nuevos conocimientos que permiten satisfacer las nuevas necesidades a medida que estas se presentan.
Es partiendo de la absorción de todo este conocimiento y análisis que la parte interna del ser humano se enriquece creando la relación de objeto sujeto objeto, permitiendo la certeza de los conceptos, y la posibilidad de establecer criterios ante determinadas situaciones, dependiendo de sus alcances y limitaciones, siendo también afectado por la parte externa debido a la influencia del contexto social; al cual nos tratamos de amoldar para poder plasmar estas ideas y así poder permitir la participación de todos, teniendo una estrecha relación entre el objeto sujeto objeto y poder comprender la idea del otro.
Convirtiéndose así la obra de arte en un reflejo o parte de lo que nosotros somos, lo que sentimos, nuestras inquietudes, conocimientos, sensaciones, parte de nuestra identidad, de nuestra conciencia, y nuestro inconciente que aflora de una manera emotiva, el cual se logra plasmar en la obra.
Esto viene dado por las experiencias que vamos viviendo en el contexto que nos toca desarrollarnos, que esta estrechamente relacionado con nuestra cultura, ideología, conocimientos, costumbres, arraigos, ideas, pensamientos, tradiciones, en un ambiente, bien sea rural o urbano, y también la parte emotiva que es nuestra parte interna que esta dada por todas estas vivencias.
Y en la medida que nos permitimos abrirnos a otras culturas, a otros enfoques de la vida, nos permitimos ampliar y enriquecer todos estos conocimientos que hemos venido adquiriendo para así poder estar mas conectados con esa parte externa que a su vez afecta nuestra parte interna y nos permite crear, sentir, relacionarlos y formar parte de un todo muy pequeño a un todo inmenso.






Epistemología del espacio abierto como medio de construcción y participación

 
Erika Ordosgoitti


Cómo podría diferenciarse el espacio como arquetipo especular con la epistemología del espacio abierto. Creo que la diferencia radica en el egoísmo. Es un hecho fundamental de toda psicología que todo lo que veo lo veo desde mi, por tanto todo siempre será especular, entonces, ¿cuál es mi capacidad del acceso al otro?, ¿puedo realmente transmitir mi experiencia a través de códigos universales?, ¿qué tanto puedo recibir del otro, más allá de mi proyección arquetipal? Varios autores han hablado del tema, incluso aquellos que hacen un llamado a la introspección como San Agustín terminan compartiendo su experiencia con nosotros en cada texto, hecho que es evidencia de una  necesidad de compartir que tal vez él mismo considerara un deber. Me hace recordar unas líneas de Herbert Read en su Anarquismo y Poesía que citaré a continuación pues explica muy bien y poéticamente lo que quiero decir. 

“Resulta muy difícil para el artista aceptar en el seno de la sociedad esta tarea, que no le comporta agradecimiento alguno: mantenerse aparte y, sin embargo, actuar como intermediario; comunicar a la sociedad algo que le es tan esencial como el pan y el agua y, sin embargo, poder hacerlo solo desde una posición de aislamiento y desapego. La sociedad nunca llegara a comprender y amar al artista, porque nunca llegara a estimar su indiferencia, su así llamada objetividad. Mas el artista debe aprender a amar y comprender a la sociedad que lo rechaza. Debe aceptar tan dura experiencia y apurar, como Sócrates, la copa mortal.”

Esto me habla igualmente de la necesidad de compartir, claro que Read refiere al mismo tiempo de un aislamiento,  que se me ocurre que consiste en callar y ser testigo. Hanni Ossott en su Como leer Poesía se extiende hablando de la escucha activa. Sin embargo citaré otro artículo en el que también toca el tema, Defensa de mi Poesía.

“La experiencia límite, la del proceso creador, he dicho, es la del estado de escucha. "El poeta recibe las voces del alma" y el misterio, lo impreciso, adquieren fisonomía. El proceso creador "surge de una suerte de maceración", de un tiempo propicio, aventurado, a veces azaroso. El poeta tiene que saber escuchar.”

Innumerables autores vienen a mi mente que hablan de este fenómeno de escuchar, en una dialéctica constante pues están HABLANDO de: ESCUCHAR. El mismo Rafael Cadenas escribió un poema llamado Abdicación que aprecio como una de las mejores formas de decirlo.

 

Enmudezco
en medio de lo real,
y lo real dice
con su lenguaje
lo que yo guardo.
¿Necesita palabras
un rostro?
¿La flor
quiere sonidos?
¿Pide vocablos
el perro, la piedra, el fuego?
¿No se expresan
con solo estar?
Inmensas bocas
nos ensordecen
sin ser oídas.
Callo. No voy más allá de mis ojos.
Me consta este alrededor.”

 

Sin embargo, a pesar de que enmudece, lo está escribiendo, así que de alguna manera también está hablando, igualmente hacen todos los ascetas y místicos escritores o poetas, hasta el mismo San Juan de la Cruz o un buen ejemplo es Salvador Pániker en Aproximaciones al Origen


“se trata de que cualquier explicación que se dé de la realidad es siempre menos sorprendente que el hecho de que haya realidad y que haya explicaciones”


Igualmente es un intento de explicar la realidad y una necesidad de decir. Ahora, la respuesta a qué es el Arte es intrincada y hasta peligrosamente polémica, intentando acercarse lo más posible al origen, a lo fundamental, a lo básico, a lo óntico, el arte es la satisfacción de una necesidad, claro que esa frase es aplicable a cualquier fenómeno de la vida, todo es la satisfacción de una necesidad, pero en el caso el arte esta necesidad tiene ciertas características espirituales, metafísicas, psíquicas, intelectuales, se trata de necesidades no matéricas que se resuelven a través de la materia. Podría decirse que va más allá de una necesidad laboral simplemente que consista en tener una función social de subsistencia.

Ya sabemos que un concepto de arte está imposibilitado para ser objetivo, eso lo explica muy poéticamente el mismo Jacques Derrida,  en la entrevista de Eva Meyer (1986), no refiriéndose en sí al concepto de arte, sin embargo sus consideraciones tienen un carácter tan amplio que lo hacen aplicable en este sentido. Derrida nos habla de la imposibilidad de una objetivación absoluta y utiliza como ejemplo a la torre de Babel, el hombre en su afán por dominar al resto de las estirpes comienza a construir una torre que alcance el cielo, pero Dios desciende y la desbarata pronunciando la palabra Babel, con la que condena a los hombres a la multiplicidad de lenguas. Es por esta misma razón que ningún concepto que se dé de cualquier abstracción puede ser universalmente aceptado como cierto. Sin embargo durante nuestro camino mencionaremos algunos que podemos considerar dignos de estudio.

Empecemos por uno de los primeros: el de Aristóteles, en su Metafísica, capítulo I:


…Nace el arte cuando de muchas observaciones experimentales surge una noción universal sobre los casos semejantes…


…Creemos, sin embargo, que el saber y el entender pertenecen más al arte que a la experiencia, y consideramos más sabios a los conocedores del arte que a los expertos, pensando que la sabiduría corresponde en todos al saber. Y esto, porque unos saben la causa, y los otros no. Pues los expertos saben el qué, pero no el porqué. Aquellos, en cambio, conocen el porqué y la causa. Por eso a los jefes de obras los consideramos en cada caso más valiosos, y pensamos que entienden más y son más sabios que los simples operarios, porque saben las causas de lo que se está haciendo; éstos, en cambio, como algunos seres inanimados, hacen sí, pero hacen sin saber lo que hacen, del mismo modo que quema el fuego…


…En definitiva, lo que distingue al sabio del ignorante es el poder enseñar, y por esto consideramos que el arte es más ciencia que la experiencia, pues aquellos pueden y éstos no pueden enseñar. Además, de las sensaciones, no consideramos que ninguna sea sabiduría, aunque éstas son las cogniciones más autorizadas de los objetos singulares; pero no dicen el porqué de nada…


Algunos teóricos han usado estás mismas líneas de la Metafísica de Aristóteles para explicar los pasos del proceso cognoscitivo tanto como para explicar el concepto de thecné. Vale la pena profundizar un poco en estas reflexiones. Aristóteles comienza hablando sobre las sensaciones y la importancia preponderante de la visión sobre el resto. Lo que podríamos llamar el segundo paso, es la memoria: algunos animales tienen y otros no, aquellos que la poseen son más aptos para aprender que el resto. De tantas veces vivida una sensación que ha sido acumulada en la memoria como un recuerdo nace la experiencia y por ende los expertos, quienes por consenso crean el cuarto paso del proceso llamado concepto universal, de donde nace la ciencia que es el estudio teórico de algún evento y que a su vez es de donde surge el arte. Aristóteles supone que un artista debe tener en su haber el qué, que corresponde al experto, y el por qué que, corresponde a la ciencia. Es entonces el arte el último paso del proceso cognoscitivo. Es esta explicación además una aproximación a la definición del arte que coloca al artista en condiciones paralelas al de epistemólogo.

¿Qué cualidades se hacen necesarias para entender el espacio como espacio abierto?, es fundamental saber escuchar en Escucha Activa. Escuchar es una función del pensamiento, debido a que sucede en el lóbulo temporal del cerebro, que es un amplificador capaz de reconocer señales eléctricas y transformarlas en conciencia sonora. René Farabet en su artículo Palabras y sonidos en el éter, ESCRIBIR CON SONIDOS, explica que la Escucha Activa, más que un proceso intelectual, se trata de un asunto espiritual o afectivo. Oír es un proceso pasivo, escuchar es un proceso activo. Volvamos a citar a Cadenas

 

“III

Si callas

todavía te oyes tú

el muy lleno

que nada vales

(o solo vales en tu enrancia).”

 

El arte en la postcontemporaneidad no puede reducirse a ninguna disciplina y si el primer paso a dar ha de ser a través del lenguaje, es un hecho notorio que la poesía ha perdido toda clasificación de género y que las artes plásticas se perfilan hacia el mismo camino. Incluso para comunicarnos con nosotros mismos usamos códigos universales. En la actualidad un artista necesita ir más allá de cualquier disciplina para poder satisfacer sus necesidades psíquicas y espirituales a profundidad.

Estudiando el concepto de arte según Jesús Soto, quien afirma que: “La actividad artística es una fuerza que debemos dirigir hacia el estudio del Universo, de la Naturaleza, de realidades infinitas de las que el hombre tiene aún apenas conciencia.” Nos damos cuenta de que la realidad poliédrica es un asunto que concierne al artista y que la única forma de abordarla es a través de la transdisciplinareidad, pues realidades poliédricas sólo son penetrables gnoseológicamente  a través de metodologías poliédricas, que superen toda disciplina. Por supuesto que como dice Miguel Martínez Migueles


“…La solución no consiste en desechar la acumulación de conocimientos que la humanidad ha logrado como si fueran un lastre pernicioso, sino en crear nuevos sistemas para su codificación e integración, donde esos conocimientos serán más verdaderos y también más útiles y prácticos y una herencia más rica para las generaciones jóvenes…”


El primer paso a dar es el lenguaje porque, para comunicar entre nosotros ideas que no tienen clasificación usamos nombres y éstos tienen intrínseco una naturaleza clasificante y clasificable, hay por tanto que inventar un nuevo lenguaje, que trascienda los límites del lenguaje, la pregunta es, podemos crear un metalenguaje aceptable para las ciencias experimentales o sociales. Sabemos que de hallarse un metalenguaje transdiciplinario este sería en todo caso un lenguaje poético. La palabra más allá de la palabra incapaz de decir una palabra como dijo Roland Barthes

Es por esto mismo que Jaques Derrida afirma: que la deconstrucción más efectiva es la que trata de lo no discursivo, o con instituciones discursivas que no tienen la forma de un discurso escrito. A esto le concierne la poiesis en cuanto artes plásticas.

Si existe algún científico o estudiante (por no decir estudioso) interesado en la transdiciplinareidad tiene que ser el artista, el arte no es sólo donde confluyen todos los saberes, es el saber mismo y se accede a él a través del qué, dónde, cuándo, cómo y porqué de fenómenos engañosamente cotidianos y específicos. Pero que afectan a “realidades infinitas de las que el hombre tiene aún apenas conciencia”. Me hace recordar a un poeta argentino, Antonio Porchia:

“Pueden en mí, más que todos los infinitos,
mis tres o cuatro costumbres inocentes.”

Sabiendo esto es notable el hecho de cómo Jaques Derrida en la entrevista hecha por  Meter Brúñete y David Wills, puede responder a preguntas que no están dentro de los límites de su competencia, porque va más allá de la disciplina misma, porque estudia más las relaciones que la cuestión en sí misma, porque no se enfrasca en especificaciones.

Worringer afirma, en su Abstracción y Naturaleza (1953, p. 26-27 México, Fondo de Cultura Económica):


…Una aureola que rodea el concepto de arte, toda la amorosa devoción de que ha gozado a través de los tiempos, sólo puede motivarse psíquicamente pensando en un arte que brote de necesidades psíquicas y satisfaga necesidades psíquicas…


Nos preguntaremos en este caso, ¿es el conocimiento una necesidad psíquica? Si hubiese algo que fuera deber del artista sería poner en duda los dogmas dominantes y mantenerse en un proceso de pensamiento reflexivo permanentemente trascendiendo los límites de nuestros propios juicios de verificabilidad e irrefutabilidad. Y tal vez cometeré un pecado justo ahora al manifestar mi romance, pero es esto lo que me parece el concepto real de belleza y de satisfacción espiritual

El espacio para lograr esto es la vida misma tal como es, pero hay un espacio que hace patente esta posibilidad, es la Universidad. Un lugar donde confluyen distintos saberes, juicios, criterios, fuentes. Es el lugar para la epistemología, donde se pueden confrontar el conocimiento consigo mismo, con sus pares e impares. Sabemos que la epistemología no trata exclusivamente del conocimiento sino de la relación del sujeto con su objeto de estudio, para ello le es indispensable ubicar el contexto, estudiar las fuentes, los diferentes criterios, las influencias, los conceptos relacionados, incluso sus sistemas de relaciones, la esencia y la causa del objeto.

El estudiante universitario de arte es en esencia un epistemólogo muchas veces sin enterarse él mismo de tal hecho, su inocencia le brinda cierta sabiduría inherente, su desconocimiento de algunas clasificaciones le da una ventaja, su falta de prejuicio le permite indagar en cualquier disciplina, a su juventud le es lícito contradecirse. A pesar de que sigue intentando pertenecer a algo, hay una intensión de definirse, de encontrar un centro y aferrarse a él por considerarlo cierto. Pero no está en ningún lado y está en todos a la vez, quiere pintar, esculpir, hacer video, escribir poesía y crítica; busca el arte total, tiene necesidad del diálogo y de confrontar su obra con sus pares e impares.

La Universidad que quiere hacer mi utopía es un espacio de diálogo franco permanente, donde se practique la escucha activa y se compartan los conocimientos trascendiendo los límites del egoísmo protagónico que actualmente aún se imparte en las aulas. Si ha de ocurrir esto seguramente habrán de pasar varias generaciones. Sin embargo un hecho más cercano a la vida tal como es consiste en crear espacio abiertos en el intelecto, donde la escucha activa sea un acontecimiento patente así como la necesidad de compartir la experiencia propia, cuando, esto sucede, el cuerpo que se alimenta es el cuerpo del grupo. Es entonces cuando existe una comunidad de artistas.







Jean-Francois Aristigueta Gil



ACTUALIZACIÓN DE LA TEORÍA DEL CONOCIMIENTO.

 

 

Teoría del Conocimiento del Positivismo Lógico:

 

Básicamente esta teoría se basa en el uso de un racionalismo ortodoxo que analice todo objeto de estudio de carácter tangible y sólo así calificar su existencia. 

 

Aparte de esto, la manera de relacionarse con el objeto de estudio en los que practican este modelo analítico y de creencia científica, es de manera impersonal; se desconectan de toda relación vivencial que hayan experimentado con dicho objeto y este, pasa a ser, la cosa, esa cosa.

 

“Lo que ves es lo que es”; amparados en la idea de que “nada se da en el intelecto que no haya estado antes en los sentidos”.

 

Por otra parte, los opositores de dicho método, lo han catalogado de ingenuo. No se puede analizar algo desde una perspectiva enteramente externa, y mucho menos creer que lo únicamente existente es tangible, visible o percibido por los sentidos. En la actualidad, esta forma de estudiar las cosas ha sido desechada; su incompatibilidad para entrar en el alma de las cosas, en su aspecto interno, ha hecho que se busque otro medio. 

 

Con ejemplos tan básicos como, interpretar el mundo de los sueños, su origen, su por qué y de que manera se dan (esto por un lado) o explicar la existencia de Dios…se convierte en un acto absolutamente impensable, y definitivamente, no hace falta ser Cristiano para saber lo errada que está esta visión; los sueños son tan reales que delimitan nuestro comportamiento; nuestro subconsciente cuando ve la oportunidad de expresarse, simplemente no vacila en hacerlo, y cuando lo hace refleja nuestro yo mas interno. Los surrealistas y Segmund Freud analizaron el subconsciente, lo onírico y el mundo de los sueños paso a paso, y demostraron cada una de sus cualidades y sus diferentes expresiones. Por lo tanto cabe destacar que estas bases del positivismo lógico son verdaderamente insuficientes para aplicarlas en la realidad.  

 

Los desertores del positivismo lógico pasan a hacer uso de sus referencias histórico-bibliográficas. Aristóteles actúa como una de sus fuentes con uno de sus pensamientos: “lo que está dado a los ojos (lo que se ve) es la intención del alma”. Otra de las fuentes es Heisenberg: “la realidad objetiva se ha evaporado” y que “lo que nosotros observamos no es la naturaleza en sí, sino la naturaleza expuesta a nuestro método de interrogación”.

 

Miguel Martínez Míguelez (Actualización de la Teoría del Conocimiento) dice: “en efecto, el sentido o significado de toda realidad será muy diferente de acuerdo al “mundo interno personal” y a la respectiva estructura en la que se ubica: valores, actitudes, creencias, necesidades, intereses, ideales, temores, etc. de cada uno”.

 

Esto apoya a la necesidad de creer que todo cuanto percibimos es relativo, porque cada ser es un mundo de vivencias y expresiones individuales y diferentes.

 

LA METÁFORA ARQUITECTÓNICA DE JAQUES DERRIDA.

 

La entrevista que le hace aquí Eva Meyer a Jaques Derrida, hace reflexionar sobre el espacio como principal protagonista de la obra arquitectónica y en nuestro caso, instalativa. Derrida plantea una nueva concepción del espacio arquitectónico como lugar habitable. La búsqueda e identificación del ser con el lugar; lugar, que mediante la idea de un pensamiento nuevo basado en la deconstrucción cree un nuevo espacio.

 

En la entrevista relacionan la historia de la torre de Babel como el posible origen de la arquitectura que fue dada por la imposibilidad y el fracaso de aquel proyecto que nos relatan las historias bíblicas.

 

Está visto que la concepción del espacio y del lugar también cabe para el motivo instalativo, puesto que el recurso primario y quizás el más importante sea este, el espacio.       

 

La instalación y la arquitectura viven del espacio; espacio que se transforma en lugar una vez que penetra en ello el afecto, el sentimiento afectivo y de identificación. Para la arquitectura, según Jaques Derrida, los espacios internos son como laberintos (…)

 

“La cuestión de la arquitectura es de hecho el problema del lugar, de tener lugar en el espacio. El establecimiento de un lugar que hasta entonces no había existido y que está de acuerdo con lo que sucederá allí un día: eso es un lugar”. Jaques Derrida.

 

“Se inventa algo que antes no existía; pero al mismo tiempo hay un habitante, hombre o Dios, que desea ese lugar, que precede a su invención o que la causa. Por ello, no se sabe muy bien dónde situar el origen del lugar”. Jaques Derrida.

 

Según Derrida, la arquitectura dejó de ser representativa para presentarse a sí misma como motivo artístico poseedor de un lenguaje personal e individual. Se hace una comparación con la pintura, la escultura, entre otros, afirmando que eran los estilos de arte representativos tradicionalmente y que la arquitectura lo que buscó fue librarse de esta cualidad. Cabe destacar que estas otras artes en la actualidad dejaron de ser también necesariamente representativas. Las artes visuales se abrieron camino a la expresión viva de lo que siente, piensa y dice el autor por lo cual su arte se hace independiente de una fiel representación de la realidad y pasa a ser reflejo de lo que interpreta y siente el autor.

 

 

TRANSDICIPLINARIEDAD Y LÓGICA DIALÉCTICA.

 

 

La transdiciplinariedad nace con la necesidad de unificar conocimientos y lenguajes diversos en un solo ser. En este nuevo caso, Miguel Martínez Mígueles nos plantea la posibilidad de un metalenguaje como eje unificador para esta propuesta que está dirigida básicamente a los nuevos pénsum de estudio de las distintas universidades del mundo.

 

Han existido a lo largo de los años, distintos tipos de diciplinas por los cuales se ejercen diversos trabajos e investigaciones. El monodisciplinario, el multidisciplinario, interdisciplinario y finalmente hasta llegar al mas actual que está empezando a gestarse. Todo ha sido cuestión de una constante evolución que ve su epicentro y fuerza activa en las universidades mundiales.

 

La vía fundamental para ejecutar dicho proyecto reside en la creación de un lenguaje universal para todas las disciplinas, lenguaje que posea un mismo código lingüístico para comprender mejor la vida actual, la cual cada año que pasa exige más de nosotros. Los que aplicaron en un comienzo la diciplina monodisciplinaria no tuvieron problemas de tipo lingüístico, puesto que no tenían la necesidad de relacionarse con otras áreas del saber que manejaran códigos distintos a los suyos, el problema en ellos está en la autolimitación para el conocimiento que ellos mismos se han creado parcelizando. Se marcaban territorios unidireccionales afirmando que algo ajeno sería simplemente ajeno, “de eso se encarga otro”, creencia que según Mígueles afecta a los que persisten en seguirla.

 

La multidisciplinariedad buscó romper con estas estructuras para entrar en un asunto más amplio(a mi parecer buscaron un camino absolutamente absurdo, puesto que lo más lógico desde un comienzo era que un individuo incrementara su capacidad de conocimiento, pero todo hecho tiene su razón de ser y no se presta a ningún tipo de casualidad) unieron diferentes investigadores de distintas disciplinas para la elaboración de un mismo proyecto, que dentro de todo, se les presenta el problema de que por ser distintos códigos lingüísticos no poseen la capacidad de comprenderse entre ellos. El interdisciplinario fue y es uno de los más aceptados de estas estructuras investigativas; utiliza también distintos investigadores de distintas disciplinas pero…son los primeros progenitores de la gran idea de crear un lenguaje universal. Pero vieron su triste declive en la no aceptación absoluta entre una corriente y otra; son distintos individuos de creencias y vivencias distintas por lo cual les imposibilita el hecho de trabajar a fin juntos. “conviene hacer énfasis en lo arduo y difícil que resulta este tipo de investigación: no es nada fácil comprender, y menos compartir, la lógica de una disciplina enteramente distinta a la nuestra”.

 

La esencia de la transdiciplinariedad en unificar conocimientos en un solo ser; el mundo actual nos exige más de lo que imaginamos de nosotros mismos, y para resolver ciertos problemas o entender ciertas cosas, necesitamos que nuestra mente sea de amplios horizontes. (problemas biológicos, psicológicos, científicos, artísticos e incluso culturales, entre otros, que se nos pueden presentar en determinada ocasión.) el método positivista lógico quedó en el pasado, y junto con él, la monodiciplinariedad. Ese creer o pensar que los objetos de estudio, que son los mismos que nos rodean, no sean afines a nosotros, fue desmentido, “todo tiene que ver con todo” porque todo de alguna manera se relaciona con nosotros.

 

La misma mente al momento de razonar sobre algo, estudia e interpreta desde diferentes ángulos, estudia los pro y los contra sin encerrarse en una única visión. Quizás podríamos señalar que no hay nada tan útil como forjar esta variedad de conocimientos en un solo ser permitiéndonos ejercer cualquier responsabilidad o cargo y no solo eso, sino que a comprender y analizar las cosas de una mejor manera. Mígueles menciona a las universidades como el mejor de los epicentros de este cambio porque, desde el comienzo hasta el final, la solución comienza cuando educas en esa perspectiva.

 

 

LAS ARTES DEL ESPACIO. JAQUES DERRIDA

 

 

En esta ocasión, los entrevistadores Peter Brunette y David Wills, crean un tipo de entrevista  que a mi juicio se hace confusa en un comienzo, puesto que no observo (quizás la hay y yo estoy equivocado) ningún tipo de coherencia, continuidad en los textos, en las preguntas. No existe un patrón conceptual que se mantenga firme.

 

Las artes del espacio me remite a casi todo tipo de arte, puesto que todo arte se manifiesta en un determinado espacio sea interno o externo, sea tangible o no tangible. Por aquí uno se pudiera explayar y teorizar hasta satisfacerse, pero, aquí hay una divagación que aunque bien profunda, es muy variada y no consigue guardar relación.

 

Lo que viene a continuación podría considerarse el resumen analítico que en lo que a mi respecta, está basado en las artes del espacio, pero viene dado por etapas, todo relacionado y basado en la obra y experiencia (mayoritariamente literaria) de Jaques Derrida. Y finalmente lo que él considera que son las artes del espacio y su diferencia con las artes visuales.

 

En un primer instante, Derrida se manifiesta como un incompetente a la hora de abordar una obra que sea externa o ajena a su disciplina literaria; literaria porque está fundamentada en la palabra, mas no es la alusión a una obra literaria tradicional como una novela, un cuento, una poesía, etc. En él se ve reflejado el problema de una monodiciplinariedad de la cual logra irrumpir hasta cierto punto y a veces hasta un nivel considerable, y quizás ni él mismo se ha percatado. Su fuerte afirma ser la filosofía; en cuanto a otras disciplinas como la música, la pintura y la arquitectura, por dar un ejemplo, da fe de lo ajeno que se le hace llegar a una conclusión de carácter concreta.

 

“Por ello, cada vez que me acerco a un trabajo literario, a una obra arquitectónica o pictórica, lo que me interesa es esa misma fuerza deconstructiva respecto a la hegemonía filosófica. Es como si esto fuera lo que dirigiese mi análisis. (…) Por mi parte, siempre intento respetar la singularidad de una obra; (…) hasta ahora siempre he intentado hacerlo respetando la firma de, por ejemplo Artaud o, digamos, Eisenman”.   Jaques Derrida.

 

            Por ende, comprendo que lo que el muestra es que casi todos sus análisis son de carácter filosófico en cualquier tipo de contexto.

 

            En esta parte comenzamos a puntualizar los temas más resaltantes de nuestra entrevista; los que refieren al contexto artístico espacial en diferentes visiones.

 

            EL DISCURSO: son los códigos secuenciales de la obra por la cual se dirige el mensaje. Casi todo lenguaje artístico está guiado por el discurso que, no es obligatorio para todas las artes pero que en este caso cabe citar sus diferencias en relación a las distintas disciplinas plásticas.

 

            Derrida menciona la música, el cine, la pintura y la escultura entre otras que puedan incluirse. Todos estos son lenguajes plásticos que a la hora de manejar un discurso se aplica de manera distinta en cada uno. Derrida hace énfasis en el discurso cinematográfico por su característica movilidad, a diferencia de por ejemplo, la fotografía o la pintura. Habla de tres aspectos en el discurso cinematográfico: movilidad, secuencialidad y temporalidad. Cada uno de estos aspectos son códigos visuales del video o del cine (sin hablar de la diferencia entre estos y la televisión). Ellos suponen la vía direccional del mensaje adscrito a la obra. La movilidad se maneja en tiempo, velocidad, dirección entre otras a la hora de expresar algo; las secuencias a mi juicio también son de carácter temporal y la manera en la que cambiamos de una secuencia a otra, aparte de comunicar algo, delata un singular estilo en el autor.

 

El factor tiempo, temporalidad, manifiesta la velocidad en la que ocurre el discurso y los hechos.

 

EL SILENCIO: el silencio, en cualquier circunstancia y contexto, merece ser considerado especial e importante.  En la pintura por ejemplo, se manifiesta como un espacio que habla por sí mismo; en la secuencialidad rítmica de un discurso pictórico se puede entender el silencio como un descanso, visual generalmente, que llena de armonía a la obra. El grabado hace uso casi obligatorio de este silencio que relacionamos como espacio visual dentro de un contexto bidimensional. Para los grabadistas, el silencio (generalmente expresado como espacio en blanco) es el que provee de aire a las obras, permitiendo que respire visualmente. El silencio es una de las herramientas del discurso.

 

En la música, el silencio es un momento especial, le brinda a la pieza un particular ritmo que se llega a comprender como creatividad y dinámica compositiva; una pausa. En el cine se presta para generar suspenso a lo que vendrá o como la conclusión de un hecho(es posible utilizarlo de cualquier otra manera, depende de cada autor).

 

En otras áreas en la que divagan los entrevistadores y Jaques Derrida son por ejemplo: la firma de una obra, la palabra, la belleza, Van Gogh como excusa para explicar la importancia y efecto de la firma de un trabajo plástico. La firma por ejemplo, marca la huella referencial en todas las perspectivas, más importante del objeto artístico; y Derrida explica su singular experiencia con las mismas.

 

En lo que a la palabra respecta; “sólo me interesan las palabras” – asegura Derrida – “lo que hago con ellas es hacerlas estallar para que lo no verbal aparezca en lo verbal” y “me interesa el cuerpo de una palabra en la medida en que no pertenece al discurso”, en pocas palabras, la descontextualiza. También resalta en este punto el aspecto sonoro de la palabra, aspecto sonoro que llega a ser comparado con la música; por su tono y voz.

 

Cuando pasa a hablar de belleza es cuando por fin hace referencia directa a lo que el título de esta entrevista nos lleva, las artes del espacio. Todo lo que hemos hablado tiene que ver –si se quiere – de manera un poco indirecta hacia el principal problema, por lo que nos hace confundirnos con facilidad. Según Peter Brunette, lo que se busca es una reflexión de la analogía entre discurso y todo el arte espacial; ese es el meollo de todo este asunto, ese es el mayor de los por qué, y a mi parecer no era necesario extenderse y mucho menos divagar en otros temas que eran de menor importancia en este caso, lo único que logra es confundir. Lo que he logrado discernir hoy en este texto, es la intención más próxima de relacionar todos estos conceptos que parecen aislados, y unificarlos en un solo propósito, para facilitar la mejor comprensión del mismo, lo cual no fue tarea fácil. Para terminar, citare la concepción de belleza de Jaques Derrida y su manera de explicar las artes del espacio.

 

“Para mí (esto) es la belleza. Cuando nos enfrentamos a algo que es a la vez deseable e inaccesible, algo que me habla, que me llama, pero que al mismo tiempo me está diciendo que es inalcanzable. Entonces puedo decir que es bello, que existe más allá, que tiene un efecto de trascendencia, que es inaccesible. Por consiguiente, que yo no puedo consumirlo: no es consumible, es una obra de arte. Esto es lo que define a la obra de arte: no ser consumible. Lo bello es algo que despierta mi deseo al decir precisamente ««no me consumirás». Por ello, toda obra de arte es una obra de duelo gozosa, incluso aunque no haya ni obra ni luto.  Al revés, si se trata de algo que puedo consumir entonces no es algo bello”. Jaques Derrida.

 

Derrida separa las artes visuales de las artes del espacio por la visión de que: “no estoy seguro de que el espacio esté esencialmente sometido a la mirada”.

 

¿QUÉ ES EPISTEMOLOGÍA?

 

La epistemología es una rama de la filosofía y de lo que trata es de, desgranar el objeto de estudio basándose en interpretaciones ecológicas que remitan a los aspectos internos y externos de dicho objeto; contexto y alma.

 

“La epistemología es a mi criterio, (…) la manera en la que me relaciono con las cosas, con los fenómenos, con los hombres y eventualmente con lo trascendente”. Ricci (1999).

 

La epistemología también hace referencia al fracasado método del positivismo lógico y en pocas palabras, es la que viene a mostrar la diferencia.

 

Este método siempre trata de no caer en paradigmas dogmáticos ni ortodoxos, puesto que su manera de ejecutarse se basa en lo vivencial primordialmente, teniendo cuidado de no caer en el absoluto empirismo.

 

Que más se podría decir…lo que une a todos estos textos es primordialmente la búsqueda de la esencia y del lenguaje que sirva para comprender el mundo actual.

 





Epistemología del espacio abierto como medio de comunicación y participación

José Miguel Ramírez

 

1.- Modelo especular – Modelo dialéctico

 

En el ejercicio reflexivo que llevamos a cabo anteriormente, fuimos invitados a comentar y debatir la noción del espacio especular. En esta oportunidad abordaremos al espacio abierto. Pero, ¿qué se entiende por espacio abierto?.

Entendimos, con la creación de ensamblajes que llevamos a cabo, que el espacio especular comprende básicamente aquel que contiene, ocupa o crea el objeto en si, el cual ha sido  construido a través de la combinación de elementos compositivos y otros objetos que son enmarcados en una unidad espacial cerrada, ya que su estructura se lee y funciona por si sola, dentro de su enmarcado, sin atender a las realidades externas del espacio que la contiene. Tal como lo afirma Miguel Martínez Míguelez en uno de los artículos consultados, esta concepción puede corresponder al modelo especular , el cual “...asume como cierto el supuesto de que nuestro aparato cognoscitivo es básicamente pasivo.” Bajo esta matriz epistémica, bastaría con exponer un objeto dado a la contemplación pasiva por parte del espectador.              

Ahora, con el espacio abierto se invierten los valores, y partimos de la noción de que el objeto (o el grupo de objetos, la estructura de objetos) dialoga con el espacio, se integra y funciona en su contexto y en su marco referencial, a través del manejo de elementos simbólicos y expresivos que alteran la significación originaria que pueda tener determinado espacio, produciendo una nueva percepción del mismo, aportando nuevas lecturas, diversos puntos de vista.

El espacio se abre a la posibilidad de ser intervenida, la intención comunicativa y participativa constituye la base sobre la cual se fundamenta el diálogo, ampliando el hecho artístico o creativo, abriendo posibilidades no previstas. Un diálogo que puede estructurarse en dos niveles: el diálogo que establece la instalación con el espacio que interviene, y el dialogo que establece el espacio intervenido con los receptores - espectadores y posibles participantes del acontecimiento artístico.

Por ello, se puede considerar al espacio abierto como producto de un pensamiento lógico dialéctico, de un modelo dialógico del conocimiento.

Este modelo dialógico o dialéctico del conocimiento, asume nuestro quehacer como creadores, desde  un mirar epistemológico reflexivo y ecológico, entendiendo por mirada ecológica aquella que “tiene conciencia reflexiva del alcance de sus planteamientos en el contexto general y particular” (Miguelez). Es decir, una mirada creativa que no solo atienda a las dimensiones sintácticas y semánticas, sino a la comprensión de estas en su contexto, enfatizando las dimensiones pragmáticas y fenomenológicas.

Este ejercicio (esta mirada) demanda de nosotros la voluntad para ampliar nuestra percepción de la realidad, (en contraposición a ese realismo ingenuo descrito por Russel), a través de un enfoque dialéctico. Comprendiendo que el todo está en cada parte y estas en el todo,  pasando de lo representacional a lo adaptativo, estableciendo una relación diferente con el entorno, más dialógica y permeable.

En el espacio abierto, el espectador deja de estar frente a, para situarse en...de ese “situarse en...”, se desprende la intención de generar un espectador activo, que en cualquier momento del hecho artístico pueda intervenir efectivamente formando parte de lo allí planteado o siendo su co-autor, participando en la construcción de situaciones, entendiendo esta como “Momentos de la vida construidos concreta y deliberadamente para la organización colectiva de un ambiente unitario y de un juego de acontecimientos” (Internationalle Situationiste #1), ideal preconizado por los Situacionistas, a cuya propuesta he dedicado gran parte de mis investigaciones personales, y que asumo como referencia para comprender las practicas artísticas - críticas contemporáneas.


2.- El  espacio urbano como campo de acción



“...la nueva dirección fructífera a tomar, es hacia aquellas áreas del mundo cotidiano que son menos abstractas, menos similares a un cajón tales como los exteriores, el cruce de una calle, una fábrica o las orillas del mar. Las formas y los temas presentes ya en estos lugares pueden indicar la idea de la obra de arte y generar no solo su resultado sino un dar y tomar entre el artista y el mundo físico.”

Allan Kaprow

 

Las posibilidades que nos da el espacio urbano – arquitectónico considerada como espacio abierto a la intervención creativa son infinitas. La consigna utópica Arte = Vida (característica del programa vanguardista del siglo pasado) se ve revitalizada con este tipo de iniciativas, ya que resalta a los lugares propios de la cotidianidad, al mundo de vida como lugar idóneo para una comunicación honesta, verdaderamente ética con la sociedad, donde se busca la reconciliación del sujeto con su experiencia, a su vez que inviste al arte de una función mucho más participativa, interactiva a través del rescate de su valor simbólico.

Estas posibilidades son mayores cuanto más se tome en cuenta el contexto del espacio urbano como ente social, los elementos que la componen y la rodean, sus significaciones y funciones, para así transformar dicho espacio (que bien puede tener lugar) en lugar otro. Una vez asumidas estas consideraciones, podemos configurar una nueva realidad perceptiva del mismo, y por ende no solo perceptiva sino aurática (del aquí y el ahora), energética si es posible.

Por otra parte, debemos tomar en cuenta el hecho de que en el espacio urbano considerado como abierto a la intervención artística, se prescinde de los dispositivos de legitimación institucional (o de la mayoría de ellos), lo cual libera al artista y al espectador de barreras que generalmente tienden a hegemonizar las propuestas enmarcándolas en discursos preestablecidos, pero a su vez, esta “liberación” intensifica (y dificulta) la labor del creador para lograr que su propuesta funcione correctamente.

En el espacio urbano, se trata de crear un lugar intensificado, realzando aquello que se ve, pero que casi nunca se mira,  tratando en lo posible no de atender o ser proclive a la lógica institucional del monumento, sino de estar, tener lugar, a la misma altura del ciudadano común, llamando su atención, interrogándolo, planteando problemas que no solo generen emociones, sino hasta en algunos casos (si es posible) lectura analítica, voluntad de investigación estética. Esto sin caer en lo que José Luis Brea llama “la estetización banal (o difusa) de los mundos de vida”, promovida por las industrias massmediáticas y que en lugar de generar atención dificulta nuestra capacidad para producirla por nosotros mismos. Incapacidad que es acentuada por el propio diseño urbanístico en que nosotros como ciudadanos estamos insertados, donde día a día se corrobora la dominación del espacio sobre el tiempo vivido, no habiendo permanencia de personas sino un transito constante de individuos.

El antropólogo Marc Augé llama “no-lugares” a esos espacios de transito, que son ocupados provisionalmente, tanto en el sentido físico como en el social y cultural, y aunque aún podemos distinguir entre éstos y los “lugares” , sucede que la línea divisoria se hace cada vez mas difusa en la actualidad. Los no-lugares se han extendido y han conquistado territorios físicos, sociales y culturales, se diluyen con los lugares e incluso los falsifican. El “mall” o “centro comercial” es el no-lugar contemporáneo por antonomasia. Caben estas consideraciones para aseverar lo dicho anteriormente, siendo solo un pequeño ejemplo de la dominación espacial, o del uso premeditado del espacio (urbano, arquitectónico e incluso cultural) como condicionante, como agente del control social sobre las sociedades en que vivimos, y que incluso se manifiesta a través de diversas “microfísicas del poder”, en palabras de Michel Foucault:


“...pequeños ardides dotados de un gran poder de difusión, acondicionamientos sutiles, de  apariencia inocente, pero en extremo sospechosos, dispositivos que obedecen a inconfesables economías, o que persiguen coerciones...” (Vigilar y Castigar, 2002).


Es sumamente importante estar conciente de las consecuencias y los efectos que produce el medio espacial en el comportamiento afectivo de los individuos (esto recibe un nombre: psicogeografía), no subestimar ese poder, no creerlo neutral, pues allí se materializan y convergen los pensamientos  de cada uno de nosotros, tanto colectivo como individualmente, solo que unos se posicionan sobre otros, afirmándose ideológicamente aquellos que logran articularse en tanto discursos hegemónicos.

Al pensar en el espacio, sólo hemos prestado atención a sus contenedores. Como si el espacio en sí mismo fuese invisible. De la ampliación de su concepto y de la multiplicidad de enfoques con los que se puede entender, se abre la posibilidad de materializar otra manera de relacionarse con el medio espacial (con el espacio en tanto medio).

Es por ello que teniendo lugar en el espacio, a través de los modos de habitar que podamos desarrollar en nuestro pensamiento, y luego en la realidad palpable, se puede efectuar el llamado a la reconciliación del sujeto con su experiencia, el espacio abierto es asimilado desde un pensamiento reflexivo, y como lo sugiere Derrida, desde un pensamiento arquitectónico, basado en la organización, montaje y desmontaje de estructuras de estructuras, en un vaivén dialéctico de jerarquización – desjerarquización de componentes, símbolos y demás caracteres.





Epistemología del espacio abierto
como medio de construcción y participación


Victor Montes de Oca


Conceptos a utilizar:

-Epistemología:
conocimiento en tanto visto desde el camino a recorrer por el sujeto que desea adecuar su percepción a la realidad objetual, partiendo desde el objeto o desde el sujeto
-Espacio abierto: espacio en el que el sujeto y el objeto pueden interactuar, sea vacuo o matérico. Como antónimo del objeto sagrado, cristalizado e intocable.

-Construcción: ordenamiento inteligente de la materia por parte de un sujeto

-Participación: interacción de dos o más cuerpos, matéricos o eidéticos.

Nos atrevemos entonces de entrada a esbozar tal frase;

"Epistemología del espacio abierto como medio de construcción y participación"

desglosémosla entonces para ver qué misterios esconde, y cuál será nuestra postura ante ella.

Epistemología del espacio abierto:

Tal afirmación (pues toda frase es un decreto de veracidad existencial; es decir, todo lo que pueda ser nombrado existe, al menos en las palabras) nos obliga a pensar que podemos acceder a un tal conocimiento de un determinado espacio (por tautología). Pero, ¿Qué tipo de conocimiento?, un conocimiento teórico producto de metáforas o abstracciones, o un conocimiento corporal de somatización con el espacio. Se podría afirmar que ambos conocimientos están supeditados a las condiciones en las que el sujeto interactúe con dicho espacio (viendo la epistemología desde el sujeto). En cuanto al conocimiento teórico, se hará más evidente a la medida en la que exista un discurso inmerso en el logocentrismo o en la literatura (aún así no contenga palabras), o en la medida en la que el marco teórico del individuo esté mayormente dominado por la razón que por la sensibilidad. En cuanto a la somatización del espacio, será necesaria la decodificación de un significado espacial que estará inmerso en el objeto mismo con el que interactúa el sujeto, y que luego pasará a formar parte su propia conciencia corporal.


En cuanto al arte, podríamos decir que toda obra corresponde a un conocimiento tanto teórico como espacial, pero la decodificación espacial tomará mayor significado a la medida que el sujeto interactúe más activamente con el espacio de la obra y pase a formar parte del contexto teórico de la misma.


Como medio de construcción y participación:

La primera tarea en este caso es otorgar estos dos conceptos; construcción y participación, a distintos sujetos en cuanto a su labor en la epistemología del espacio. Es decir, en primer lugar existe un constructor inteligente del espacio, y luego un participante receptor que cobra vida dentro de ese espacio. Sin embargo, en la dialéctica de sujeto-objeto, se puede concebir un cambio continuo de papeles, de observador a creador y viceversa. Comencemos con el creador o constructor. Dado que es él quien decide de antemano el nivel de participación que podrá tener o no tener, en potencia, un sujeto cualquiera. Pues cuando un constructor ordena según sus intenciones una cantidad de materia con la finalidad de hacerla inteligible en sentido teórico y/o corporal, está determinando el punto de partida del que el receptor podrá asirse a su antojo dentro de las posibilidades. Es decir, un constructor que coloca un puente sobre un río está trazando un espacio para ser transitado, y queda en manos del transeúnte el cruzarlo de la manera que prefiera; corriendo, caminando, arrastrándose, pero no podrá exceder las posibilidades que ese espacio le permite, por ejemplo, no podrá pretender cruzar el puente sin caminar, al estilo de una cinta transportadora.


Epistemología del espacio abierto como medio de construcción y participación:

Falta analizar el nexo entre conocimiento espacial y la dialéctica del constructor y el participante, y el nexo es el hecho de entenderse como medio, es decir, que el espacio es un medio de transmisión de conocimiento entre constructor y participante y viceversa. ¿Es esto cierto?, ¿puede un sujeto transmitir códigos por medio del espacio?, la respuesta es más que obvia. Tan solo el lenguaje corporal expresa aproximadamente un 75% de la información que queremos comunicar, y apenas el resto le queda a las palabras (que además también tienen espacialidad) Otra pregunta factible sería; ¿Es más propicia o efectiva la información espacial que la teórica? La respuesta es que ambas son igual de importantes, si acaso la espacial es más escasa. Por ejemplo, en nuestra realidad actual no cesamos de procesar información teórica, pero cuán poco caso le hacemos a nuestro cuerpo en el espacio, qué poca comprensión decodificamos del inmenso mundo corporal que rodea nuestra propia corporeidad.


O, ¿Es el espacio abierto una mejor forma de acceso al mundo que el objeto cristalizado?

Pues depende completamente del receptor, de su forma de adecuación al conocimiento y de la fiabilidad del constructor. Mi postura personal es que estas diatribas entre tipos de adecuaciones al conocimiento no resuelven el problema de la transmisión del mismo, el cual depende más de la dialéctica entre emisor y receptor. Pues es la historia la que marca el camino evolutivo, la sociedad la que hace la historia, el individuo el que hace a la sociedad, y la historia la que hace al individuo. Y en este flujo de creación azarosa y descontrolada, el humano va arrastrando con la cultura a la percepción; así como en la edad media toda lo que se percibía tenía que ver con Dios, o como en el renacimiento todo apuntaba a los avances científicos, hoy en día todo conocimiento es un entrelazar trans-diciplinario de conocimientos que sobrepasan el tiempo y el espacio, y en el cual el arte juega un importante papel para llevar una lluvia incesante de nuevas ideas que se mezclan de la manera mas inhóspita posible para crear nuevas conciencias que se bifurcan eternamente en un nudo infranqueable. En la realidad actual; globalizada, trans-disciplinaria, sobre poblada, hiper-informática, móvil, veloz, desesperada...no es de extrañar que el espacio participativo tenga más vigencia y aceptación en el arte que el objeto cristalizado; sobretodo después de tantos siglos de objetos cristalizados.


El espacio participativo:

Analicemos ahora la relación que se da entre un sujeto cualquiera y un espacio cualquiera, por ejemplo, un espacio natural. La mente y cuerpo del humano están codificados para asimilar una cantidad de información que parece no ocupar un lugar de fácil acceso teórico, o al menos, no ser dócil a una explicación verbal ni a un control consciente de su uso. Ejemplo de esto es el hecho reflejo del condicionamiento de nuestra conducta a determinadas situaciones, debido a la semejanza con experiencias vividas en el pasado. Esto constituye un aprendizaje, que puede ser útil y preventivo en algunos casos y una barrera entre la percepción y la realidad en otros. El hecho a resaltar es que no tenemos control consciente de nuestro conocimiento corporal hasta que no somatizamos en sentido inverso nuestras sensaciones, es decir, logramos el pase de un conocimiento automático a un estado despierto de cada fibra de nuestro cuerpo. Pero para lograr esto, la herramienta fundamental no es otra que la concentración de la mente con el cuerpo y de la mente-cuerpo con el entorno, que a su vez puede ser comprendido hilemórficamente como entorno físico y entorno metafísico, para completar así una unidad holística sujeto-objeto.

¿Ocurre lo mismo en el caso del espacio artificial?, podría decirse que sí, pero la diferencia recae con más peso en el hecho de que el universo metafísico de este entorno tiene un primer motor cognoscible por los sentidos, es decir un humano; y este pequeño hecho hace que la información intelectible sea de mayor absorción a los mortales, pues está compuesta de metáforas a deconstruir, de esquemas con órdenes prescritos, de marcos teóricos que no exceden las capacidades del tiempo y el espacio, y que por más genialidad que contengan, no superan la conciencia pues surgen de la conciencia y a ella regresan. ¿Quiere decir esto que de la metafísica del espacio artificial solo puedo aprehender elementos que orbitan en el universo de la conciencia humana?, pues si y no; el punto de partida es la inteligencia humana, pero la inteligencia humana tiene su punto de partida en la percepción del mundo, lo que tiende un puente de dudosa veracidad hacia la realidad tangible, es decir; comienzan a participar como factor decisivo los criterios de verdad y la percepción trastocada. Esto no quiere decir que sea de mayor fiabilidad siempre los propios criterios y la adecuación directa del entorno, pues no todos los sujetos tienen la misma capacidad de aprehensión del espacio o de la teoría, y es por esto que el arte goza de gran popularidad como transmisor de sensaciones y conocimientos.

Por otro lado, mediante el espacio artificialmente creado, se abre un nuevo universo de formas y posibilidades, uno con un gran porcentaje de genialidad humana e inspiración divina (proveniente de la naturaleza o de la psique), que invita al participante a usar su imaginación dentro de un mundo plausible y simbólico.

Si estudiamos superficialmente nuestro entorno, entenderemos que estamos rodeados de materia humanamente ordenada, de construcciones dispuestas a la ergonomía de sus creadores, los cuales no cesan de plantear renovaciones a un mundo natural que luego de millones de años evoluciona a paso de caracol. Claro que no siempre las construcciones corresponden a una pieza en el historicismo social, sino como habíamos ya mencionado, también forman parte de la mente individual. Podríamos hasta decir que una pieza de arte determinada sería la representación de un recodo abstracto en el cerebro de su creador, como una idea platónica de la cual su portador pretende elaborar una copia. ¿En ese caso qué utilidad tendría al participante?, pues podríamos empezar diciendo que una posibilidad en la mente de un sujeto es una posibilidad en la mente humana, luego, en la mente universal a la que todos pertenecemos, algo así como un Da Vinci intentando construir un helicóptero siglos antes de que existieran los materiales necesarios para hacerlo, o unos precolombinos construyendo pirámides cuando ya existían similares al norte de África... algo así como lo que se ha denominado inconsciente colectivo o conciencia universal. Satirizando a Neil Armstrong; “Una gran visión en una mente particular, es una pequeña visión en la mente humana”

De esta forma, un explorar en una mente es también una adquisición de ideas y posibilidades que superan la propia mente del explorador y que otorgan nuevas herramientas de captación de símbolos y metáforas. Un ejemplo claro es la música (la cual también crea un espacio imaginativo fuera y dentro de la psique), pues existen tantas posibilidades en su universo como cabezas en el mundo, y estas ayudan a comprender algo que circunda a su creación; no es azar que todas las culturas enraizadas cuenten con una música autóctona que los caracteriza y que no tiene un autor definido, sino que es el efecto de muchas otras manifestaciones populares, combinando forma de vida y arte. La música en estos casos es una herramienta fundamental para acercarse al pensamiento de un pueblo, música de la que sería imposible su creación en algún otro lugar lejano que no cuente con las características específicas de la cultura que la ha dado a luz.

Además de esto, se dice que la escucha de un amplio espectro de la música universal ensancha las fronteras de la comprensión y la tolerancia. No tendrá la misma capacidad asimilativa una persona que solo ha escuchado música local toda su vida (esta persona solo permanecerá en su propia parcela de la realidad) a una que conoce y reconoce todo tipo de manifestación sonora (el cual habrá viajado epistemológicamente por el tiempo y el espacio)

La música es un excelente ejemplo de algo que es inherente al arte espacial (y a todo arte), que es la carga de significado, la cual traspasa las palabras o los símbolos convencionales, el arte preestablecido o las tautologías y figuraciones. Pues sucede que cada nota por mínima que parezca, contiene una importante significación dentro de la sinfonía que compone. A pesar de no ser palabra y de no poderla traducir a metáfora teórica, cumple su labor en la imaginación del escucha, el cual le dará el peso que su conciencia le permita en una labor totalmente subjetiva y artística.

Lo mismo ocurre con el arte espacial, el cual por más abstracto que parezca, tiene un significado para el cuerpo que el participante traduce inconscientemente en información decodificable, pero que por tratarse de una experiencia, no podrá comunicar a otros ni escribir para la posteridad, pues la relación espacio-participante es de una reciprocidad que requiere la presencia en acto. Por ello existe una diatriba con el surgir de las nuevas tecnologías, dado que cualquiera puede filmar lo que desea en cualquier lugar del orbe para que otro en las antípodas pueda disfrutarlo. Esta operación es de gran valía, pues suma herramientas de mayor alcance a la esfera de información de nuestra era. Pero es necesario notar la diferencia entre estos dos tipos de participación; los medios audiovisuales transportan la percepción interpretativa a otro plano separado de la realidad, en cambio la participación de cuerpo y alma con el espacio te brinda un conocimiento propio e intransferible, una experiencia que no cabe en libros o cintas de video, una apropiación eidética de la realidad y su permanencia en la memoria.




Breve Ensayo sobre la Percepción Cognitiva del Entorno

 
Ursula Rey

Sobre la Percepción Cognitiva del Entorno


Con la filosofía, desde los mismos Presocráticos, Platón y Aristóteles la humanidad se ha mostrado altamente interesada de saber el porqué de la cosas, esta insaciable necesidad nos llevó a hasta Kant, Nietzsche,  Russell e innumerables pensadores,  que se han ocupado de responder cuanta incógnita sea posible, siempre en miras de la fortaleza del conocimiento del hombre y de la relación con su entorno. Nace la epistemología (del griego, episteme, 'conocimiento'; logos, 'teoría') como doctrina de los fundamentos y métodos del conocimiento científico. Sería muy complejo enumerar la cantidad de formas como diferentes filósofos ha definido este término, pero en lo personal la de a continuación es  muy explícita.

 

         "La epistemología es a mi criterio, ese punto de vista desde el cual me relaciono con las cosas, con los fenómenos, con los hombres y eventualmente con lo trascendente. Esto, que se produce en el ámbito personal y cotidiano, también ocurre en el ámbito científico, donde proliferan distintas corrientes y sistemas de pensamiento que resultan ser, en definitiva, formas de ver el mundo..... Podríamos comparar la Epistemología con un mirador u observatorio de la realidad que, con lentes más o menos agudos, la miran críticamente, dándose cuenta que no se halla fuera de ella, sino contribuyendo a constituirla; es decir, no es meramente un proceso de observación, sino una participación activa en el hecho o fenómeno estudiado" Ricci (1999).


Claro está que esta definición fue dada por Ricci a finales del siglo XX y para llegar a esta conclusión debió pasar por un número considerable de antecedentes, donde la ciencia, la sociedad y las artes sufrieron grandes cambios en la forma en que han sido vistas a los largo de la historia.

 

   “Lo que esté dado a los ojos, es la intención del alma”

Aristóteles.

          
Cuando Santo Tomás dijo “Ver para creer” cuando dudó de que Cristo había resucitado,  era ignorante de que estaba aplicando el positivismo lógico, era necesario para él (Santo Tomás) que esta “realidad” pasara por sus sentidos para considerarla verdadera. Este acto encaprichado y falto de fe  se repite mas de 1600 años después pero de mano de los científicos empiristas, estos autores Positivistas (Locke, Hume, J.S.Mill, Comte, Mach y otros), sostenía que. “nada se da en el intelecto que antes no haya estado en el los sentidos”, donde el conocimiento proviene sólo de la objetividad y la experiencia sensible, la cuantificación y la comprobación empírica. Esto fue llamado Modelo Especular, pues el hombre es conciente de una realidad externa objetiva y exacta y nuestro aparato cognoscitivo la refleja en nuestro interior.


El individuo está formado por sus antecedentes culturales, científicos, sociales, religiosos, humanísticos, inconciente colectivo y otros muchos elementos, esto parece haber sido pasado por los científicos del Positivismo Lógico, por lo tanto este modelo fue cuestionado y atacado  posteriormente de forma fulminante, partiendo desde el mismísimo Aristóteles que fue el iniciador del Modelo Especular, que diferenciaba claramente entre un intelecto pasivo y uno agente.  Aparecen los fenomenólogos  y gestalistas en el siglo XX , que para el 1969 entierran el Positivismo Lógico dando paso  al Modelo Dialéctico.


El Modelo Dialéctico expone “que todo fenómeno depende y son relativos al observador” citando a Martinez Míguelez en su artículo “Actualización del la Teoría del Conocimiento”,  cuando se refiere la teoría de la Relatividad de Eisntein; con este modelo los científicos se detienen a ver que existen innumerables elementos que son inobservables de forma directa a través de los sentidos, así que la Dialéctica asume su rol. En la tradición hegeliana, la dialéctica,  es el proceso de transformación en el que dos opuestos, tesis y antítesis, se resuelven en una forma superior o síntesis.


Un ejemplo claro que nos da Russell (1872-1970) es que una palabra gana significado por la relación que tenga con su exterior, así como un hombre adquiere la propiedad de ser tío, es claro que si este hombre muriera “empíricamente” no podríamos descubrir si era tío o no.


Este nuevo modo de observar y estudiar nuestro entorno está dando paso también  a la Transdisciplinariedad donde se evidencia la necesidad que el  ser humano debe se formado en la integralidad de las ciencias, que por siglos han sido vistas erróneamente divorciadas. La cultura científica y la cultura literaria o artística han de ser formas obligadas en la conformación del conocimiento de los individuos.


Es evidente que todos los elementos estudiados por el hombre son de origen ontológico, por muy lejanos que parezcan, bien sea las profundidades del océano, las galaxias o los organismos unicelulares, todo son vistos desde los ojos del hombre, por consiguiente están estrechamente ligados a él tanto como pueden estarlo la poesía, la danza o las artes plástica.


Un  preclaro ejemplo en el que se involucra el hecho subjetivo con el objetivo material es el que nos expone Derrida (La Metáfora Arquitectónica,1986) cuando nos habla de que la arquitectura es un asunto de pensamiento y no de técnica,  donde no existe resultado sin que antes no haya una idea, la idea transciende por lo material posteriormente. Metaforiza el edificio como el pensamiento mismo, lleno de caminos, pasillos, escaleras, con ventanas y puertas, nunca se hace una edificación aislada, siempre se asegura que tenga caminos por los cuales llegar, en los que podemos retornar y regresar a nuestro antojo, estos, caminos de lenguaje expreso; en los que él (Derrida) enfatiza que no son un método: “El método es una técnica, un procedimiento para obtener el control y lograr que sea viable”.


Así como en Las Artes del Espacio (1990) del mismo Derrida manifiesta que “El espacio no está necesariamente sometido a la mirada… no está manifiesto únicamente lo visible sino también en lo invisible”. Dicho esto entonces el espacio esta dispuesto como contenedor y ser en si mismo, esto último el hombre por lo general lo  pasa desapercibido; a lo que la ciencia y las artes plásticas se han ocupado de generar dinamismo en la percepción y respeto del hombre por el espacio en si.

 

         Para concluir me remito a citar de Martínez Míguelez

“Todo esto nos permite comprender más fácilmente la afirmación y constatación de tantos investigadores expertos: `no hay hechos sino interpretaciones`”.

         Y en un siglo que es  tan rico en precedentes la responsabilidad de esta generación de pensadores, formadores, científicos y creadores es ineludible.





Epistemología del espacio abierto
como medio de construcción y participación


Ernesto Rodriguez



Al intervenir un espacio es preciso analizar con detenimiento cada detalle que se encuentre en el mismo y en sus alrededores, de lo contrario se corre el riesgo de que la armonía no este de nuestra parte, afectando así nuestro espacio visual. Cabe citar aquí, dos planteamientos de Jacques Derrida (1986) “la arquitectónica se define como un arte de sistemas; como un arte, por lo tanto idóneo para la organización racional de las ramas del saber en su integridad” (párrafo 5).


“intento exponer el problema arquitectónico como una posibilidad del pensamiento mismo” (párrafo 2).


Esto debido a que al introducir algo, en un sitio, éste sufre transformaciones que de manera inmediata son captadas por la mente humana.

Consideremos que, cuando un objeto se une de forma agradable en un espacio todo individuo siente complacencia y necesidad de interactuar.

Es necesario tener en cuenta la epistemología al momento de hacer uso de algún espacio, ya que de esta manera es más idónea la construcción del discurso plástico, esto debido, en mi parecer a que las ciencias están íntimamente relacionadas con las artes, estas indagan, desempolvan, colocan las cartas sobre la mesa y la ciencia se encarga de comprobar que todo aquello ande por buen camino.

Al tener un mayor contacto con el conocimiento científico el discurso plástico obtiene mucho más valor, coordinación, objetividad y a su vez contribuye a expandir el infinito mundo de las ideas que luego al igual que un circulo se une de nuevo con las ciencias.

De esta forma el creador maneja de una manera concreta el discurso plástico, que en ocasiones, puede, por no tener una buena manipulación del mismo distorsionar lo que intenta transmitir con la obra plástica en sí.

Por tanto es fundamental incursionar con gran fervor en la historia del estudio de los fundamentos científicos y de esa forma adquirir más y más información, ya que, a través de este método el conocimiento forma bases para el manejo de nuevas ideas. Podría decir que aquel que tiene más conocimiento crea más que aquel que no lo tiene. Todo esto permite de manera sutil y en ocasiones por la vía de la intuición la intervención de un determinado espacio o el desarrollo de el discurso plástico. Por demás esta mencionar que se obtiene una visión amplia en los asuntos creativos ayudando también a un mejor manejo técnico en el momento de alguna construcción, permitiendo resultados óptimos y de gran envergadura.

Para un artista plástico el construir un espacio nuevo amerita de gran audacia, ya que se debe hacer uso de medios como la arquitectura, que si es cierto existe relación entre ambas carreras, tienen diferencias. De manera que para la realización de cualquier trabajo plástico en el espacio, se debe tener en cuenta la arquitectura y más en la actualidad que, hemos visto y hasta ahora estudiado, las ambientaciones están tomando un gran auge permitiendo así que el espectador se involucre con un mundo alejado de lo real y que le permita acceder a una condición primigenia: la creatividad.

En ocasiones resulta complicado introducir a cierto público en un trabajo plástico, ya que quizás este tenga poco desarrollada su parte creativa y esto lo hace llegar hasta lo más obvio, a diferencia de aquellos seres creativos que no se conforman con lo que está allí, sino que quieren ir más allá del cascarón. Este modo de pensar puede relacionarse con lo expresado por Miquel Martínez Miquélez


“el mundo en que hoy vivimos se caracteriza por sus interconexiones a un nivel global en el que los fenómenos físicos, biológicos, psicológicos, sociales, políticos, económicos y ambientales, son todos recíprocamente interdependientes. Para describir este mundo de manera adecuada necesitamos una perspectiva más amplia, holista y ecológica que no nos pueden ofrecer las concepciones reduccionistas del mundo ni las diferentes disciplinas aisladamente; necesitamos una nueva visión de la realidad, un nuevo paradigma, es decir, una transformación fundamental de nuestro modo de pensar, de nuestro modo de percibir y de nuestro modo de valorar” (párrafo 30).


Cuando realizamos un planteamiento plástico lo más importante es desahogar mi mundo interior, esto trae como consecuencia en algunas personas desagrado ya que es difícil conocer a otra persona, nadie puede entender lo que no ha experimentado por sí mismo, nadie puede comprender a otro si no puede, en cierta forma, identificarse con él, hacer revivir en sí mismo sus sentimientos.

La verdad es que nunca deberíamos pensar en satisfacer al espectador, de esta tarea se encargará lo que posea en su interior ese ser. Miquel Martínez Miquélez “cada uno de nosotros ha nacido y crecido en un contexto y en unas coordenadas sociohistóricas que implican unos valores, creencias, ideales, fines, propósitos, necesidades, intereses, temores, etc., y ha tenido una educación y una formación con experiencias muy particulares y personales, todo esto equivale a habernos sentado en una determinada butaca (con un solo punto de vista) para presenciar y vivir el espectáculo teatral de la vida”

Trabajo tratando, en la mayoría de los casos que la pieza que realice hable por sí sola, que se exprese sin necesidad de intermediarios. Subo a un bote y dejo que el cauce del río me impulse, en este punto es de extrema importancia la intuición, ésta permite que el cosmos intervenga y esto hace que las fuerzas que allí habitan se representen en el espacio en que habitamos. Henagulph (2000) “el mismo Einstein también hace alusión a esta orientación cuando afirma que la mente intuitiva es un don sagrado y la mente racional un siervo leal. Nosotros hemos creado una sociedad que honra al siervo y ha olvidado el don” (párrafo 49).